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¿Qué es la lombricultura?

 

La lombricultura es una biotecnología que utiliza como herramienta de trabajo el cultivo intensivo de lombrices en camas de residuos orgánicos que pueden ser aprovechados como abono para cultivos agrícolas. Se trata de un proceso limpio y de fácil aplicación que sirve también para reciclar una amplia gama de residuos biodegradables. 

 

Los desechos orgánicos producidos por la lombriz (usualmente la lombriz roja californiana o Eisenia foetida) se denominan lombricompuesto, el cual representa el mayor estado de descomposición de la materia orgánica y resulta un abono de excelente calidad para los suelos, permitiendo perfeccionar todos los sistemas de producción agrícola. 

 

Las lombrices reciclan todo tipo de materia orgánica y son muy eficientes para la recuperación de suelos en zonas rurales. Son autosuficientes, comen solas y para sobrevivir únicamente necesitan que el sustrato donde se encuentran sea lo suficientemente húmedo y tierno para ser perforado por su minúscula boca. 

 

¿Para qué sirve cultivar lombrices?

1. Producción de abonos o fertilizantes orgánicos

 

La demanda actual de productos agrícolas y abonos orgánicos a nivel internacional puede considerarse como el punto de partida requerido para impulsar la lombricultura, ya que esta actividad permite recuperar los desechos orgánicos y transformarlos en un abono que presenta una gran riqueza microbiológica, lo que ayuda a reemplazar otros insumos químicos que suponen una gran salida de recursos naturales del ecosistema.

 

Así, la lombricultura se puede integrar en cualquier proyecto de producción sustentable, puesto que atiende a un sector dispuesto a producir un alimento más sano.

El lombricompuesto obtenido es un fertilizante orgánico, biorregulador y corrector del suelo. Su característica fundamental es la bioestabilidad, que no da lugar a fermentación o putrefacción, además de su elevada capacidad para disolverse, lo que facilita su absorción por las raíces de las plantas.

 

A modo de ejemplo, contiene cuatro veces más nitrógeno, veinticinco veces más fósforo y dos veces más potasio que el mismo peso del estiércol de bovino.

En el sur de Chile la lombricultura constituye una práctica habitual desde hace más de un decenio, pues su desarrollo está relacionado con la expansión de su mercado de frutas y hortalizas.

 

2. Tratamiento de residuos orgánicos industriales o agrícolas

El compostaje con lombrices, o vermicompostaje, es de gran utilidad para el procesamiento de residuos agrícolas, de la industria alimentaria, y también de los residuos sólidos urbanos compostables.

Se trata de un proceso de bajo coste que permite biodegradar y convertir residuos orgánicos en vermicompost, que sirve como corrector o biorremediador de suelos contaminados.

 

Este proceso se realiza bajo condiciones aerobias mediante la acción de ciertas especies de lombrices de tierra capaces de alimentarse del residuo a la vez que lo trituran y aceleran su degradación microbiana.

 

3. Producción de antibióticos o suplementos

 

Cabe destacar la importancia creciente de las lombrices como animales de laboratorio. La industria farmacéutica se interesa en ellas con miras a la producción de antibióticos y con el fin de elaborar compuestos a partir de harinas que por su contenido en vitaminas, minerales y aminoácidos permiten suplementar dietas de aves y peces.

 

4. Lombrices para jardinería, floricultura o pesca

 

La lombricultura se puede insertar en diversas actividades a pequeña escala, desde el humus para jardinería, floricultura y parques. El lombricompuesto o humus de lombriz produce un aumento del porte de las plantas, árboles y arbustos y protege de enfermedades y cambios bruscos de humedad y temperatura.

Asimismo, también se utilizan las lombrices para la pesca, acuarismo o gallineros.