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Las plantas medicinales se han utilizado desde hace miles de años como remedios naturales en todos los rincones del planeta y, en las últimas décadas, han tenido un papel vital como materia prima básica para la producción de muchos medicamentos. De hecho, en los países altamente industrializados el 40% de los fármacos proviene de fuentes vegetales. 

Asimismo, las plantas constituyen la base para la producción de aceites esenciales, los cuales suelen llevar el nombre de la planta de la cual derivan. Se trata de sustancias que se vienen utilizando desde hace más de 3.000 años: en China, por ejemplo, se hacía un amplio uso de las esencias y plantas aromáticas. Es de esta civilización oriental de la que se disponen los primeros datos escritos sobre sus propiedades curativas y las técnicas para su extracción y su uso; principalmente, para fines terapéuticos, cuidados de belleza y también usos culinarios. 

Se les llama esenciales porque son portadores de la fragancia o esencia de la planta. Estos aceites se extraen a través de la destilación de las plantas; se pueden obtener a partir de las flores, las hojas, los tallos, las raíces, los frutos o las semillas. Y, en ocasiones, de toda la planta.  

Beneficios del aceite esencial de lavanda

Utilizar aceites esenciales se considera como un retorno directo a la naturaleza. Naturaleza que llega a nuestro organismo a través de la piel o por vía respiratoria. Son sustancias ricas en vitaminas y ácidos grasos insaturados que hidratan, nutren y permiten la penetración de activos beneficiosos en la dermis y la epidermis.  

Por otro lado, por vía respiratoria, cuando el aroma del aceite esencial entra por nuestra cavidad nasal, activa el sistema límbico del cerebro, que corresponde a la parte relacionada con la memoria y las emociones.  

El aceite esencial de lavanda, que procede de la planta Lavandula angustifolia (nombre científico), es una auténtica joya del mundo vegetal que ayuda a mejorar nuestra salud y bienestar. Entre sus beneficios, podemos destacar los siguientes:  

 

  • Antiséptico: Un antiséptico es una sustancia microbiana que reduce el riesgo de infección al aplicarla al tejido vivo. El aceite esencial de lavanda es muy eficaz no solo para el tratamiento de heridas menores, sino también como producto natural para la limpieza y purificación de la piel. 

 

  • Bactericida: El olor de la lavanda ayuda a ahuyentar a los insectos, especialmente a los mosquitos.  

 

  • Cicatrizante: El aceite esencial de lavanda es un regenerador ideal para acelerar el proceso de cicatrización de heridas y quemaduras, así como para aliviar la irritación. 

 

  • Antiespasmódico: La lavanda ayuda a regular el sistema digestivo y a inhibir el crecimiento de bacterias en el estómago. 

 

  • Diurético: Las propiedades diuréticas del aceite esencial de lavanda favorecen la eliminación de líquidos nocivos para el organismo. 

 

  • Sedante: El aceite esencial de lavanda tiene propiedades relajantes que ayudan a conciliar el sueño y a calmar el insomnio. Además, su uso está recomendado por matronas durante el parto, ya que hacer baños o inhalaciones con este aceite ayuda a reducir los dolores durante el alumbramiento. 

 

  • Hipotensor: El aceite esencial de lavanda posee sustancias que ayudan a reducir la presión arterial y a regular el sistema nervioso central.

 

Una de las alternativas al aceite de lavanda es el aceite de lavandín. El lavandín es un híbrido natural entre la lavanda (L. angustifolia) y el áspid (L. latifolia).  Se trata de un aceite similar, pero cuyas flores son más grandes y más fáciles de cosechar. Los efectos son similares al de la lavanda: ayuda, entre otras cosas, a calmar dolores de cabeza y aliviar la fatiga. Sin embargo, la diferencia es que este aceite es de menor calidad.    

Cómo se fabrica el aceite esencial de lavanda

cómo se produce el aceite esencial de lavanda

Para producir aceite esencial de lavanda se extraen las flores secas o frescas, ya que la mayor parte del aceite se concentra en esta parte. La planta de la lavanda suele florecer en verano; las flores son de color azul-violáceo y se recolectan durante los meses de julio y agosto. 

La producción de aceites esenciales es tanto una ciencia como un arte y de ello depende la calidad del resultado. La destilación con vapor de agua es el método más común, mediante el cual se separan y se vaporizan los componentes volátiles de la materia vegetal gracias a la exposición al calor.  

Habitualmente, la planta entera se suspende sobre un recipiente grande donde hay agua hirviendo. El vapor que sube recolecta los aceites esenciales y sigue hacia arriba, donde lo atrapa una cavidad y se empuja a través de un separador. El agua que queda se reserva para otros usos.  

También se puede realizar el proceso inyectando el vapor en una cámara sellada herméticamente, en la que se coloca la planta, de forma que los pequeños sacos internos del vegetal, los cuales contienen los aceites esenciales, se rompan al entrar en contacto con el calor.  

Composición química del aceite esencial de lavanda

Un aceite esencial es una mezcla de sustancias constituida fundamentalmente por una base integrada por hidrocarburos terpénicos. En menor concentración, se encuentra un pequeño número de sustancias químicas volátiles, que son las responsables principales del aroma global del aceite esencial. Y, por último, tenemos una gran cantidad de sustancias a muy baja concentración que tienen la función de redondear el aroma global.   

En el caso de la lavanda, está constituido por hidrocarburos terpénicos, alcoholes como el linalol y, en menor proporción, geraniol y borneol; además de acetato de linalilo, acetato de lavandulilo y                   1-terpin-4-ol. En cuanto a los minerales, se puede destacar su alto contenido en calcio, y una pequeña proporción de hierro.  

Cabe mencionar que un aceite esencial 100% natural siempre es más caro que un aceite esencial modificado, producto que se suele encontrar en el mercado y que puede tener diferentes calidades comerciales. Este último se obtiene a partir de un aceite esencial al que se añade algún producto diluyente o sustancia química sintética para potenciar alguna característica mediante fijadores del aroma, conservantes, colorantes u otros aditivos.   

Por este motivo, es recomendable elegir aquel que incorpore las denominaciones ‘biológico’, ‘ecológico’ u ‘orgánico’, haciendo referencia a la forma de cultivo de la planta y a la no utilización de tratamientos fitosanitarios de tipo químico o al empleo de fertilizantes químicos, que sigue siendo una práctica común.  

  

Otros usos de la lavanda

otros usos de la lavanda

Un dato curioso es que, en la época de los antiguos egipcios, se usaba la lavanda para los embalsamientos, para confeccionar perfumes y para la desinfección de habitaciones. Mientras que los romanos también le daban uso como perfume.  

Actualmente se utiliza como ingrediente en preparados de cosmética natural como desodorantes, perfumes y ambientadores. Asimismo, se utiliza en aromaterapia por sus propiedades sedantes. Su incienso también purifica los ambientes cerrados y los desinfecta.    

Entre las plantas alternativas similares a la lavanda encontramos el Rooibos, la tila, la valeriana, la pasiflora y la melisa, que también poseen propiedades sedantes.   

En Aroma cultivamos diversas plantas medicinales y aromáticas con alto contenido en aceites en un contexto de agricultura orgánica, sostenible y circular, utilizando buenas prácticas agrícolas respetuosas con nuestro medioambiente. 

Para más información sobre nuestra producción de plantas o aceites esenciales, contacta con nosotros. 

Por Khrystyna Kinson